jueves, 13 de marzo de 2014

Viernes sonriente

Hola, buenos días, ¿qué tal?

Es una frase que usamos habitualmente, y que denota buena educación, simpatía y preocupación por los demás. La solemos utilizar con familiares o amigos. Con los simplemente conocidos, la pregunta tiende a desaparecer.

Lo que ya no es tan habitual es que alguien completamente desconocido te aborde por la calle con semejante saludo, a la par que esboza una magnífica sonrisa.

¿Querrá algo? ¿La hora? ¿Saber cómo se llega a algún sitio? ¿Fuego? ¿Una encuesta? ¿Le habré visto antes, y no me acuerdo de él? Esperas durante unas décimas de segundo a que la persona se arranque con la siguiente frase, pero no ésta no llega.

Comienzas a barajar la idea de que no se encuentra en sus cabales, bien por motivos coyunturales (ha tomado alguna sustancia psicotrópica o estupefaciente) o bien por motivos más permanentes (ligeras disfunciones de la capacidad cognitiva).

Pero por su forma de comportarse, su aspecto físico y su vestimenta, no denota ningún tipo de anomalía externa ni interna.


Una vez descartados todos estos parámetros, acabas cayendo en la cuenta de que simplemente podría tratarse de una persona amable, simpática y feliz, que gusta de saludar al prójimo sin ningún otro motivo.

Has tardado unos segundos en deducirlo, pero aún estás a tiempo de devolverle el saludo, antes de que se aleje más de tu lado...

Todavía quedan personas así de raras, y lugares extraños donde la gente sonríe y saluda cuando se cruza con un desconocido. ¿O los raros y extraños seremos todos los demás? La semana pasada estuvimos en un sitio así, y da que pensar.

Os deseo a todos, conocidos y desconocidos, un buen fin de semana. Y por favor, sonreíd mucho.



'Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.' Anónimo.

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