sábado, 25 de abril de 2015

El punto. Viernes puntual.

El punto: algo tan insignificante y tan presente en nuestras vidas
No existe nada tan insignificante y tan relevante a la vez como el punto. Nos acompaña desde el nacimiento, punto de partida de nuestras vidas, hasta el punto final de las mismas, sin que apenas nos demos cuenta de ello.

Desde bien pequeños aprendemos a escribir con los cuadernos de caligrafía, siguiendo los puntos hasta formar las letras, y también comenzamos a dibujar, realizando misteriosas figuras uniendo los puntos.

Cuando avanzamos en nuestros estudios, en Lengua descubrimos los 'punto y seguido', los 'punto y aparte', los 'punto y final', los 'punto y coma', los dos puntos y los puntos suspensivos.

En Matemáticas nos encontramos con los puntos que separan los millares y los millones, con los puntos notables del triángulo (circuncentro, baricento, incentro...), con el punto que simboliza la operación de multiplicación, o con los puntos de inflexión de las gráficas.


En Química calcularemos el punto de fusión y el punto de ebullición de ciertos elementos, o el punto de equilibrio de una solución, mientras que en Física aprenderemos que con un solo punto de apoyo conseguiremos levantar el mundo.

En Arte, veremos los arcos de medio punto, los puntos de fuga en las composiciones, el estilo pictórico del puntillismo, e incluso el práctico teorema del punto gordo en dibujo técnico.


El mayor o menor conocimiento de la materia, unido a los puntos positivos y puntos negativos que hayamos obtenido por nuestro comportamiento en clase, y a nuestra habilidad en tomar apuntes, hará que obtengamos una determinada puntuación en los exámenes.

Cuando jugamos en el patio del colegio, descubrimos lo importantes que son los puntos en los juegos y deportes. Cada partido de fútbol ganado nos otorga tres puntos en la clasificación, incluso si la victoria se ha conseguido por un lanzamiento desde el punto de penalti.


Aunque resulta más fácil obtenerlos jugando al baloncesto: según desde dónde encestemos el balón en la canasta, obtendremos uno, dos o hasta tres puntos (eso siempre y cuando apuntemos bien al aro).

Si lo nuestro es el tenis, deberemos ganar varios puntos para conseguir un juego. Aunque lo realmente decisivo es conseguir ganar el punto de set y, sobre todo, el punto de partido. Para eso habrá que entrenar a fondo y ponerse a punto antes de la competición, cogerle el punto al adversario, y ganarle los puntos de rotura de servicio.


Aunque quizás lo que nos guste sean los juegos de mesa. Deberemos obtener el mayor número posible de puntos cuando juguemos al tute, a la escoba, al parchís o a los dados, pero deberemos tener cuidado en quedarnos con pocos puntos en las manos cuando echemos una partida al dominó.

Con tanto ejercicio, no es de extrañar que, tanto de pequeños como de mayores, llegados a este punto se nos haya despertado el apetito. Y para reponer fuerzas, nada mejor que un chuletón hecho al punto, o un arroz en su punto de cocción, o un postre elaborado con unas claras batidas a punto de nieve y azúcar a punto de caramelo.


Nuestro cuerpo habrá llegado a un punto en que necesitará descansar, así que podremos relajarnos viendo las noticias en la televisión. Seguramente escogeremos el canal que tenga más puntos en el índice de audiencia.

Y lo primero que nos encontraremos será a diversos políticos poniendo los puntos sobre las íes sobre ciertos puntos del día que se hayan tratado en el Congreso, y rebatiendo punto por punto y con puntos y comas los argumentos del partido adversario, para poner punto en boca al contrincante.


También nos informarán sobre cuántos puntos ha caído la bolsa, o si por el contrario la cotización ha repuntado, y sobre cuántos puntos básicos ha variado la prima de riesgo, que dependerá, hasta cierto punto, de si nuestro país está en el punto de mira de los analistas o especuladores.

Seguro que emitirán algún reportaje sobre algún punto de interés informativo en cualquiera de los puntos cardinales del globo, quizás alguna guerra que desarrolla en algún punto caliente del planeta, en el que los contendientes no han llegado a ningún punto de encuentro, sino que más bien han traspasado el punto crítico o punto de no retorno de sus enfrentamientos verbales, y han llegado al punto de desenfundar las armas, incapaces de bajar el punto a la tensión entre ambos.


Y es que las personas, cuando intercambiamos nuestros distintos puntos de vista sobre determinados temas puntuales, nos gusta marcarnos un punto a favor apoyándonos en los puntos fuertes  de nuestra postura, atacando los puntos débiles de nuestros rivales, no dejando que la discusión caiga en un punto muerto, y derrotando al adversario aunque sea por los puntos.

También a la hora de vestirnos, y sobre todo si hace frío, nos ataviamos con prendas de punto, que habremos adquirido en algún punto de venta real o quizás en alguna tienda dos punto cero en internet. Las prendas estarán confeccionadas con puntos del derecho, puntos del revés, punto de cruz o punto de cadeneta. Y si nos vestimos de punta en blanco, habremos de tener cuidado de que  a las medias o calcetines no se les corra ningún punto.


Una vez preparados, cuando salimos de marcha, a veces nos da el punto y nos pillamos un buen punto. Para regresar a casa, deberemos desistir entonces de conducir ese coche que seguramente tendremos con su puesta a punto realizada, y probablemente no llegaremos puntuales a casa. De otro modo, perderíamos puntos en el carnet de conducir, y seguramente acabaríamos saliéndonos en algún punto negro de la carretera. El coche acabaría en el punto de asistencia y nosotros con algún punto de sutura en la cabeza.

Así que tras este viaje por el universo de los puntos, creo que ha quedado del todo punto claro que hemos llegado a tal punto que debemos concluir este artículo y no extendernos más sobre este punto, poniendo el punto y final al mismo.


¡Buen fin de semana a todos!




Y si habéis llegado hasta aquí, y aún no os habéis aburrido de los puntos, podéis pasaros si queréis por la Edición 6.7: El punto del Carnaval de Matemáticas, que en esta ocasión tengo el honor de alojar en otro de mis blogs: Matifutbol.

Visita la Edición 6.7: El punto del Carnaval de Matemáticas

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