viernes, 1 de noviembre de 2013

Viernes vecinal


El mundo se ha convertido en un patio de vecinos globalizado.


Hace décadas, la gente entreabría las ventanas de los lavaderos para escuchar las discusiones de sus vecinos, o ponía la oreja en el tabique para oír las conversaciones del vecino con su nuevo ligue.

Ahora, los políticos se dedican a espiarse los unos a los otros, cual viejas del visillo. 

Así, a Obama le interesa saber la marca preferida de salchichas de Frau Merkel. Ésta está interesada en conocer de primera mano cuándo Berlusconi celebrará su próxima fiesta. A Il Cavaliere le gusta saber por anticipado si Cameron acompañará al Príncipe de Gales en su visita al Peñón. Y Cameron quiere conocer antes de su publicación en el BOE cuándo Rajoy echará mano de sus tijeras del cajón del despacho para realizar un nuevo recorte.

A mí se me ocurren innumerables destinos mejores de toda esa ingente cantidad de dinero, tiempo y esfuerzo que derrochan en conocer la intimidades de unos y de otros, y que dudo que sea en beneficio del bien común. Bien podrían destinar esos recursos a otro tipo de investigaciones (científicas, sanitarias...) más provechosas para todos.

Y puestos a espiar, también imagino que podrían dedicar su trabajo a otros asuntos que nos interesan mucho más. Al fin y al cabo, pagamos nosotros, ¿no?

A mí, sin ir más lejos, me interesaría mucho saber por qué la vecina de arriba se pasea a las 12 de la noche por toda la casa calzando unos tacones que para sí los quisiera Sara Baras; o me gustaría echar un vistazo a la cuenta corriente del moroso del 2º, que no paga la comunidad pero se pasa todo el día en el bar; o querría conocer la receta de ese magnífico arroz con leche que cocina la vecina del 4º todos los fines de semana.

No os fiéis del escándalo montado porque les han pillado. Dicen que la curiosidad mató al gato, pero no es así. Todos sabemos que los gatos tienen siete vidas. Dentro de una semana nadie se acordará de todo esto, y seguirán espiándonos a todos, como siempre. 

Que paséis un buen fin de semana. Y cuidado con el tipo sospechoso del sombrero, la gabardina y el periódico abierto... aquí ya nadie compra periódicos, salvo los espías para ocultarse!




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